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Los oleatos, también llamados aceites macerados, son aceites portadores que actúan como disolventes para extraer las propiedades de las plantas. Entre los aceites base comúnmente utilizados para macerar se encuentran, entre otros, los de oliva o girasol.
Muchos de los aceites que se encuentran a la venta en el mercado se obtienen con la prensión en frío de las semillas de la planta. El aceite de oliva, el de girasol o el de rosa mosqueta son excelentes ejemplos de esto. Sin embargo, hay algunas plantas que no contienen una cantidad suficiente de aceite para obtenerlo mediante prensión en frío, y ahí es donde entra en escena la maceración.
Si deseas extraer las propiedades terapéuticas de una planta infusionándolas con un aceite, lo primero que necesitas es encontrar uno de buena calidad.
Si tu intención es obtener oleatos destinados al cuidado de la piel, puedes utilizar aceite de oliva, de girasol, de almendras dulces o incluso de jojoba. Si lo que buscas es una mezcla más espesa, puedes utilizar el aceite de coco.
En segundo lugar, debes asegurarte de que la planta que vas a utilizar está lo más seca posible. Porque, a pesar de que podrías usar materia vegetal fresca, necesitarías reemplazarla con regularidad durante la maceración, ya que contiene mucha agua que podría volver tu aceite rancio, además de estimular el crecimiento microbiano. De ahí que lo más práctico sea usar materia vegetal lo más seca posible.
Lava cuidadosamente el bote donde se llenará con la planta o plantas elegidas y se vierte el aceite que hayas seleccionado sobre la materia vegetal. No es necesario que llenemos todo el frasco, solo tenemos que cubrir las hierbas totalmente. Este es un punto importante, durante todo el proceso las hierbas deben estar cubiertas por el aceite. Para evitar que el aceite se mantenga en buen estado y se oxide podemos agregar 3 o 4 gotas de Vitamina E en aceite. Colocar papel manteca vegetal entre el frasco y la tapa para evitar el contacto de las tapas de metal con el oleato.
La maceración se realiza mejor cuando se hace con un calor suave. La mejor forma de obtenerlo es colocar el recipiente, por supuesto con el contenido ya introducido, en un lugar cálido y soleado durante unas tres o cuatro semanas.
Una vez que las plantas estén ya macerando en el aceite base, recuerda remover suavemente la mezcla todos los días. Al agitar la mezcla con regularidad, propiciarás el movimiento de los químicos solubles hacia el aceite, y crearás un oleato más potente.
La luz del sol calentará suavemente el aceite y extraerá muchas de las propiedades de la planta.
Sin embargo, los más impacientes prefieren no esperar tanto tiempo, por lo que la maceración también se puede hacer al baño maría durante una hora. Lo más importante es mantener el fuego lo más suave posible, para así no sobrecalentar el aceite ni quemar la materia vegetal.
Una vez que finalice la maceración, es muy probable que tu aceite base haya adquirido un nuevo color. Es en este momento cuando debes colar o filtrar las hierbas y verter la maceración final en otro recipiente hermético esterilizado. Podemos agregar 2 o 3 gotas de aceite de vitamina E. Asegúrate de etiquetarlo, para tener siempre claro qué contiene y cuándo lo embotellaste. Para colar el oleato, utilizar mejor algún tipo de gasa que permita colar perfectamente el líquido y no pasen restos de las plantas.
La mayoría de los oleatos se conservarán durante un período de 6 a 12 meses si los almacenas alejados de la luz solar directa y del calor. Intenta mantenerlos en recipientes pequeños, o adecuados a la cantidad de oleato preparada, para que el frasco no tenga espacio donde albergar grandes cantidades de aire.
Prueba tu oleato en un área pequeña de la piel antes de aplicártelo por primera vez, ya que algunas personas podrían tener una reacción. Una buena zona para hacer la prueba es la parte interior de la muñeca. Aplica en ella 1 ó 2 gotas de oleato y luego masajea.
Aunque de forma inmediata no haya ninguna reacción, espera 24 horas y luego revisa de nuevo tu muñeca. Si hay enrojecimiento, sequedad, picazón o hinchazón, no uses el oleato. Si la zona se ve y se siente normal, entonces puedes usarlo.
Y aún cuando ya tengas claro que no existen reacciones adversas, aplica una pequeña cantidad de oleato. No necesitas mucho, ya que los aceites macerados son bastante concentrados.
Además de su aplicación tópica directa, los oleatos se pueden incorporar, en una cantidad de entre el 5% y el 10%, en cremas, geles, lociones o champús. También se pueden usar en mayor cantidad cuando nos sirvan como aceite base para otros preparados cosméticos.
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